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Villa Grimaldi
Funcionó como el cuartel general de la Brigada de Inteligencia Metropolitana (BIM). Este recinto fue utilizado hasta 1977 por la DINA. Posteriormente lo utilizó la CNI. El mayor número de detenidos se registró en el año 1975.
José Arrieta a la altura de 8200, comuna de Peñalolén.
Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura
En dicho lugar había funcionado un restaurante. A fines de 1974 la propiedad fue expropiada por Resolución Exenta Nº 3.575 de la Corporación de Mejoramiento Urbano. En la propiedad había varias edificaciones, a las que llevaban a los prisioneros. Además de la casa, había tres conjuntos: las casas Corvi, las casas Chile y la torre. Las casas Corvi, en alusión a las casas edificadas por la Corporación de la Vivienda, eran habitaciones de ochenta por ochenta centímetros, donde se mantenía durante un tiempo a los detenidos con el propósito de ablandarlos. La sala de interrogatorios estaba cerca de esos cubículos. A las casas Chile llevaban a los detenidos después de la tortura, tenían dos por un metro y cada una alojaba a cinco personas. La torre tenía unos seis metros de altura y fue acondicionada con nichos cuyas puertas medían aproximadamente sesenta centímetros. De acuerdo a los testimonios, en ella encerraban en aislamiento absoluto a los prisioneros que se negaban a colaborar. Los testimonios recibidos permitieron establecer que hombres y mujeres eran ingresados en este recinto inmediatamente después de su detención o bien provenían desde otros recintos de la DINA de Santiago o habían sido interrogados en regiones por la DINA en algún regimiento. Durante los primeros tres días, y a veces por más tiempo, los detenidos no recibían alimentos, o les daban una alimentación deficiente. Tampoco existían condiciones higiénicas mínimas para el aseo personal: debían acudir al servicio higiénico a horas fijas. Quienes estuvieron en este lugar señalan que estuvieron siempre vendados y sometidos a interrogatorios y torturas, durante toda su permanencia. Sufrieron golpes de pies y puños, como también con objetos contundentes; aplicación de electricidad, en ocasiones utilizando la parrilla. Algunos describieron una variante de este método. Se utilizaba un camarote metálico, en el cual se colocaba en cada catre a dos detenidos, parientes o amigos, se procedía a martirizar a uno de ellos, mientras se interrogaba al otro. Fueron obligados a escuchar y presenciar las torturas de otros detenidos; sufrieron colgamientos; fueron incomunicados por largo tiempo en espacios extremadamente reducidos (cajones o closet); sufrieron quemaduras con cigarros, simulacros de fusilamiento, pau de arara, el submarino seco y el mojado, aplicación de drogas -ya sea por intermedio de inyecciones o pastillas- padecieron vejaciones y violación sexual, en ocasiones con animales; extracción de las uñas, el teléfono, amenazas, manipulación psicológica y fueron obligados a permanecer de pie por largo tiempo, a veces durante toda la noche. Mujeres que estuvieron embarazadas durante su detención declararon ante la Comisión que fueron conducidas a este recinto y sometidas al mismo trato que el resto de los prisioneros sin consideración alguna por su condición, más bien las hicieron objeto de vejaciones sexuales y en algunos casos de violaciones. También los declarantes coincidieron en denunciar la presencia de menores de corta edad, que fueron llevados para presionar a sus padres mientras eran interrogados y torturados. De los recintos de la DINA, éste es el que concentró el mayor número de detenidos.
Mapa del Recinto
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